GENERACIÓN
DE
CONTENIDO

La generación del contenido es el rey del marketing, sin contenido no existiría el marketing y mucho menos la publicidad.
La generación de contenido no es otra cosa que comunicar la información que tiene como origen una persona en concreto, y se dirige a los demás de manera que el mensaje llegue a una sociedad, grupo o mercado.

Generamos contenido con base al método M.I.C.A.S.O., hoy el consumidor es el que genera el contenido, buscamos generar empatía de nuestros seguidores/clientes con las marcas/negocios con la finalidad de buscar una conexión con las marcas lo que genera fidelidad y conversión.

M de Moda

¿Quién no ha comprado algo simplemente porque está de moda?
Además de que existe toda una industria, la de la moda, que vive precisamente de ello, en muchas ocasiones nos dejamos arrastrar por aquello que “está de moda” y sacamos la cartera. Sea el último gadget tecnológico, sea acudir a un determinado restaurante o viajar a un destino. La moda nos mueve a comprar.

Por contra, si algo está “pasado de moda” va a resultar bastante difícil que queramos adquirirlo y, por tanto, que el vendedor pueda venderlo. En este caso, el reto para el fabricante/vendedor es, precisamente, hacer que nuevamente esté “de moda”.

Sin duda la moda tiene un importante componente de presión social, que indudablemente aprovecharemos a nuestro favor si nos subimos al tren de lo que está de moda. Si no lo hacemos corremos el riesgo de quedarnos al margen del negocio.

I de Interés

Simplemente nos interesa, sentimos que ganamos algo cuando lo compramos, obtenemos algún tipo de beneficio. Ésta, por ejemplo, es la principal motivación por la que una empresa contrata a una persona: por interés.

El interés puede estar también basado en una oportunidad económica, una oferta especial o un descuento, pero no necesariamente.

Así mismo, en el interés pueden intervenir tanto el deseo de ganar como el miedo a perder.

En tiempos de crisis, por ejemplo, el interés es una de las principales motivaciones de la compra de un producto. El cliente tiende a comprar aquello que resulte más barato, más económico. El importe que se va a ahorrar en esa compra es el motivo fundamental para elegir un producto o servicio necesario, por encima de la marca, la garantía o la profesionalidad.

C de Comodidad

Las principales causas por las que el mundo evoluciona es porque nos hemos vuelto “flojos”, de forma que todo aquello que nos proporciona comodidad, que nos permite “ser más flojos”

Y cuanto invertimos y gastamos en vivir a gusto y con descanso a lo largo de nuestras vidas… Queremos trabajar lo mínimo imprescindible, vivir cómodos, de forma que todo aquello que nos aporte más comodidad va a tener grandes probabilidades de que queramos hacernos de ello.

El bienestar, la tranquilidad, y el confort son importantes para todos nosotros.
Seguramente uno de los mejores ejemplos que podemos encontrar es el éxito del comercio electrónico, que tiene como uno de sus ejes fundamentales precisamente la comodidad de poder comprar casi cualquier artículo cómodamente desde el sofá de la casa.
Otro aspecto relacionado con la comodidad como factor de compra, es la facilidad en el manejo de un artículo, en especial todos aquellos que incorporan tecnología. No queremos leer un largo y complejo manual para poder utilizar algo eficientemente.

A de Amor

¿Qué no hacemos por amor? O bien, dándole la vuelta a la pregunta, ¡cuánto hacemos por amor!

Y no nos referimos al amor por marca/negocio (que también se da, mejor ejemplo el de la manzanita…), sino al amor tanto hacia los demás (especialmente nuestra descendencia y los seres más cercanos) como hacia uno mismo.

Por amor se han comprado y vendido imperios… Por amor compramos joyas, perfumes, flores… por amor hacemos esfuerzos económicos en educación y formación, tanto propia como de nuestros descendientes.

Por amor siempre buscamos, siempre queremos lo mejor para los nuestros.
Y también por amor, como motivación de compra, nos hacemos socios de alguna fundación o hacemos donaciones a las mismas.
Nos gusta que nos quieran. Queremos, buscamos la aprobación, la amistad y el amor de los demás. Y muy a menudo queremos “comprar” ese amor.

Nuestro amor es lo que buscan también muchas marcas/negocios; que nos enamoremos de ellos, que no exista en nuestra cabeza otras marcas/negocios para esa gama de productos que la que ellos ofrecen. Quieren tener el 100% de “mind presence” para ese segmento de producto. Y algunas de ellas lo han conseguido, a través magníficas técnicas de marketing.

Buscan, y consiguen en ocasiones, clientes satisfechos, fieles y que terminan siendo auténticos influencers/embajadores de marca.

La identificación con la marca, con los valores y/o filosofía del negocio, responden a esta motivación, por encima de aspectos tales como el precio, la proximidad, etc.

S de Seguridad

En primer lugar, todo aquello que tiene que ver con nuestra seguridad física, con la supervivencia, tanto propia como de los más cercanos a nosotros. Instinto de conservación.

De ahí todos los negocios que tienen que ver con la conservación y mejora de la salud (medicina, farmacia y deporte, etc.), por una parte, como por la integridad física de las personas, por otra (alarmas, defensas, equipos de protección, etc.).

No hablemos ya de temas como los seguros, donde precisamente la seguridad es la principal (motivación de compra) o de los automóviles, donde el factor ‘seguridad’ es fundamental para muchos compradores; marcas como Volvo en tiempos de antes tenían la seguridad como lema y base de su éxito.
Un buen ejemplo de todo esto el lema de una cadena de grandes almacenes: “Si no queda satisfecho, le devolvemos su dinero”, y su política de aceptar devoluciones sin preguntar. Eso nos genera una gran seguridad.
También bajo esta motivación de seguridad podemos encontrar motivos, como la duración, veracidad y garantía. En el ámbito industrial, por ejemplo, la compra de muchos productos y equipos industriales tienen como base esta motivación de compra; son compras motivadas por las garantías que nos ofrecen la marca, producto o el vendedor.

O de Orgullo

¿Con qué orgullo nos presentamos a veces a los demás tras haber comprado algo? ¿Con que satisfacción lo enseñamos, buscamos la aprobación y envidia en los ojos de los demás?

Todo aquello que nos permite presumir, que halaga nuestra vanidad, que nos da prestigio, posición de cara a los demás; en definitiva, el querer parecer más que otro.
Motivos profundamente arraigados en la naturaleza humana, que se manifiestan más y más cuanto mayor es la posición económica o poder de una persona.
Todos buscamos diferenciarnos de los demás de alguna manera y la posesión de algún objeto determinado, o uso de algún tipo de servicio, como puedan ser unas vacaciones especiales y diferentes, nos hace sentirnos orgullosos.

Adquirir alguno de estos productos o servicios es una forma de diferenciarnos de los demás, de destacar, de llegar a la parte más alta, la autorrealización.

GENERACIÓN
DE
CONTENIDO

La generación del contenido es el rey del marketing, sin contenido no existiría el marketing y mucho menos la publicidad.
La generación de contenido no es otra cosa que comunicar la información que tiene como origen una persona en concreto, y se dirige a los demás de manera que el mensaje llegue a una sociedad, grupo o mercado.

Generamos contenido con base al método M.I.C.A.S.O., hoy el consumidor es el que genera el contenido, buscamos generar empatía de nuestros seguidores/clientes con las marcas/negocios con la finalidad de buscar una conexión con las marcas lo que genera fidelidad y conversión.

M de Moda

¿Quién no ha comprado algo simplemente porque está de moda?
Además de que existe toda una industria, la de la moda, que vive precisamente de ello, en muchas ocasiones nos dejamos arrastrar por aquello que “está de moda” y sacamos la cartera. Sea el último gadget tecnológico, sea acudir a un determinado restaurante o viajar a un destino. La moda nos mueve a comprar.

Por contra, si algo está “pasado de moda” va a resultar bastante difícil que queramos adquirirlo y, por tanto, que el vendedor pueda venderlo. En este caso, el reto para el fabricante/vendedor es, precisamente, hacer que nuevamente esté “de moda”.

Sin duda la moda tiene un importante componente de presión social, que indudablemente aprovecharemos a nuestro favor si nos subimos al tren de lo que está de moda. Si no lo hacemos corremos el riesgo de quedarnos al margen del negocio.

I de Interés

Simplemente nos interesa, sentimos que ganamos algo cuando lo compramos, obtenemos algún tipo de beneficio. Ésta, por ejemplo, es la principal motivación por la que una empresa contrata a una persona: por interés.

El interés puede estar también basado en una oportunidad económica, una oferta especial o un descuento, pero no necesariamente.

Así mismo, en el interés pueden intervenir tanto el deseo de ganar como el miedo a perder.

En tiempos de crisis, por ejemplo, el interés es una de las principales motivaciones de la compra de un producto. El cliente tiende a comprar aquello que resulte más barato, más económico. El importe que se va a ahorrar en esa compra es el motivo fundamental para elegir un producto o servicio necesario, por encima de la marca, la garantía o la profesionalidad.

C de Comodidad

Las principales causas por las que el mundo evoluciona es porque nos hemos vuelto “flojos”, de forma que todo aquello que nos proporciona comodidad, que nos permite “ser más flojos”

Y cuanto invertimos y gastamos en vivir a gusto y con descanso a lo largo de nuestras vidas… Queremos trabajar lo mínimo imprescindible, vivir cómodos, de forma que todo aquello que nos aporte más comodidad va a tener grandes probabilidades de que queramos hacernos de ello.

El bienestar, la tranquilidad, y el confort son importantes para todos nosotros.
Seguramente uno de los mejores ejemplos que podemos encontrar es el éxito del comercio electrónico, que tiene como uno de sus ejes fundamentales precisamente la comodidad de poder comprar casi cualquier artículo cómodamente desde el sofá de la casa.
Otro aspecto relacionado con la comodidad como factor de compra, es la facilidad en el manejo de un artículo, en especial todos aquellos que incorporan tecnología. No queremos leer un largo y complejo manual para poder utilizar algo eficientemente.

A de Amor

¿Qué no hacemos por amor? O bien, dándole la vuelta a la pregunta, ¡cuánto hacemos por amor!

Y no nos referimos al amor por marca/negocio (que también se da, mejor ejemplo el de la manzanita…), sino al amor tanto hacia los demás (especialmente nuestra descendencia y los seres más cercanos) como hacia uno mismo.

Por amor se han comprado y vendido imperios… Por amor compramos joyas, perfumes, flores… por amor hacemos esfuerzos económicos en educación y formación, tanto propia como de nuestros descendientes.

Por amor siempre buscamos, siempre queremos lo mejor para los nuestros.
Y también por amor, como motivación de compra, nos hacemos socios de alguna fundación o hacemos donaciones a las mismas.
Nos gusta que nos quieran. Queremos, buscamos la aprobación, la amistad y el amor de los demás. Y muy a menudo queremos “comprar” ese amor.

Nuestro amor es lo que buscan también muchas marcas/negocios; que nos enamoremos de ellos, que no exista en nuestra cabeza otras marcas/negocios para esa gama de productos que la que ellos ofrecen. Quieren tener el 100% de “mind presence” para ese segmento de producto. Y algunas de ellas lo han conseguido, a través magníficas técnicas de marketing.

Buscan, y consiguen en ocasiones, clientes satisfechos, fieles y que terminan siendo auténticos influencers/embajadores de marca.

La identificación con la marca, con los valores y/o filosofía del negocio, responden a esta motivación, por encima de aspectos tales como el precio, la proximidad, etc.

S de Seguridad

En primer lugar, todo aquello que tiene que ver con nuestra seguridad física, con la supervivencia, tanto propia como de los más cercanos a nosotros. Instinto de conservación.

De ahí todos los negocios que tienen que ver con la conservación y mejora de la salud (medicina, farmacia y deporte, etc.), por una parte, como por la integridad física de las personas, por otra (alarmas, defensas, equipos de protección, etc.).

No hablemos ya de temas como los seguros, donde precisamente la seguridad es la principal (motivación de compra) o de los automóviles, donde el factor ‘seguridad’ es fundamental para muchos compradores; marcas como Volvo en tiempos de antes tenían la seguridad como lema y base de su éxito.
Un buen ejemplo de todo esto el lema de una cadena de grandes almacenes: “Si no queda satisfecho, le devolvemos su dinero”, y su política de aceptar devoluciones sin preguntar. Eso nos genera una gran seguridad.
También bajo esta motivación de seguridad podemos encontrar motivos, como la duración, veracidad y garantía. En el ámbito industrial, por ejemplo, la compra de muchos productos y equipos industriales tienen como base esta motivación de compra; son compras motivadas por las garantías que nos ofrecen la marca, producto o el vendedor.

O de Orgullo

¿Con qué orgullo nos presentamos a veces a los demás tras haber comprado algo? ¿Con que satisfacción lo enseñamos, buscamos la aprobación y envidia en los ojos de los demás?

Todo aquello que nos permite presumir, que halaga nuestra vanidad, que nos da prestigio, posición de cara a los demás; en definitiva, el querer parecer más que otro.
Motivos profundamente arraigados en la naturaleza humana, que se manifiestan más y más cuanto mayor es la posición económica o poder de una persona.
Todos buscamos diferenciarnos de los demás de alguna manera y la posesión de algún objeto determinado, o uso de algún tipo de servicio, como puedan ser unas vacaciones especiales y diferentes, nos hace sentirnos orgullosos.

Adquirir alguno de estos productos o servicios es una forma de diferenciarnos de los demás, de destacar, de llegar a la parte más alta, la autorrealización.